Poné play - Discurso de Perón 17 de octubre de 1945

sábado, 22 de agosto de 2009

Tres acuarelas pintadas por Hitler, al mejor postor

Se trata de obras atribuidas al dictador alemán, realizadas cuando el líder nazi era joven y soñaba con ser un pintor profesional en Viena



Tres cuadros, supuestamente pintados por Adolf Hitler, serán subastados en una casa de remates alemana. Las obras pintadas con acuarela representan escenas de la naturaleza y paisajes rurales.

NOTA: PARECE QUE LAS OBRAS PUBLICAS PERTENECEN REALEMNTE AL DIBUJANTE JUAN ZLUX

viernes, 21 de agosto de 2009

¿BAILANDO POR UN SUEÑO? ( el de Marcelo Tinelli).


Me pregunto qué danza tendran que hacer los Mapuches y campesinos para que les devuelvan las tierras.Es tan conmovedor ver a Tinelli cuando se emociona ante algún caso de injusticia social. Se le llenan los ojos de lágrimas y mira hacia las cámaras. ¿Si los indígenas se presentaran en su show podrían conseguir algo de respeto a sus derechos naturales?¿Saben que es 'Trafipan 2000'?Marcelo Tinelli, conductor-empresario televisivo que compró miles de hectáreas en la provincia sureña de Chubut, necesita desalojar 30 familias mapuches para construir un megaproyecto turístico.Moira Millán, integrante de la Comunidad Pillán Mahuiza y del Frente de Lucha Mapuche y Campesinos en el marco de la lucha por la defensa del Agua y la Tierra aseguró a radio Universidad Nacional de Cuyo, que le dicen rotundamente ¡No! a cualquier megaproyecto que pretenda 'arrasar con nuestro entorno a cualquier precio'.La dirigencia indígena denunció que el megaproyecto turístico que pretende construir Marcelo Tinelli 'es sobre la vivienda de 30 familias mapuches y, casualmente, lleva nombre mapuche,Trafipan 2000, cuando para llevarlo a cabo, necesita de su desalojo'.'Cuanta más gente se entera, más nos ayuda para conseguir el apoyo de las autoridades para poder conservar nuestras tierras'.



EX YERBATERA MARTIN

PRESENTES ESTACIOS PASADOS
de Rosario


NADA

"...Qué silencio hay en tu puerta...
...Nada, nada más que tristeza y quietud..."
"NADA"
J. Damés - H. Sanguinetti.



Lo vivido, tanto como lo que quedará por vivir, como debate incansable de luchas intestinas, que sólo conducen a la nada.
Lo vivido, como orgullo de muchos, que en el hoy se ven obligados a no ser más que gastados recuerdos.
Lo que quedará por vivir, como prisionero de las idas y vueltas del presente; presente de proyectos truncos, que fraguan a la sombra de la enorme torre que en su seno dice tener apresada a la libertad.
Libertad que se ve contenida por el espíritu de la vereda del conquistador, que entiende que puede apropiarse de todo aquello que sus sentidos perciben. Libertad que, al cruzar la calle con su encerrada mirada de alturas, convive con el espíritu del discidente, que intenta hacer llegar su grito de equidad hacia todo aquello que sus sentidos perciben, aunque en eso se le vaya la vida. Y es en ese marco, que una enorme pero pequeña muralla, con su pino y con los supuestos dueños de la libertad como fondo, asoman en el cada día, días nuevos a los tiempos de los tiempos, donde los tiempos comenzaban a ser el marco ideal para que una idea se hiciera tierra y trabajo, y que terminara por extenderse más allá de cien años.
De nombre de pila Julio, consorte de un nada inadvertido Ulises, y de apellido Martin, un día, a tres años de entrado el siglo del cambalache, impulsó, junto a otros, el cultivo de la yerba mate a gran escala, en la provincia de Misiones. Luego, decidió destino una vez más, durante el transcurso de 1929, y mandó a construir un molino para la molienda de la yerba, en las barrancas rosarinas, moldeadas por las caricias incesantes del río Paraná.
Por esos vientos, la entrada de la nueva guerra brindaba los espacios para abrirse al desarrollo industrial y comercial, y desplegarse a un abanico de nuevas posibilidades. Posibilidades que sumaban, hacia mediados de la década del treinta, casi seiscientos sueños, entre los cuales marcaban su encierro necesario, algo más de 250 mujeres.
Mujeres y hombres... Obreros que conformaban la realidad de las canchadas, la molienda y del tostado, y tras el saludo del fin de la jornada, depositaban sus cansadas almas en los conventillos ubicados en Mendoza y Ayacucho, no por cómodos y amplios, sino porque estos les brindaban la posibilidad de acceder al trabajo sin gastos de tranway, y para poder ahorrarse la diferencia para tomarse una grapa en los bares florecientes, o perderse durante alguna noche, como gatos, por los tejados del Club Asturiano o del Catalá.
Pero no todo fueron rosas para los jardines de Don Martin, ya que su floreciente vida de negocios, allá por fines de enero del 32, se vio despojada en la suma nada desestimable de ciento noventa mil pesos, por el ostentoso y extravagante hampón y jardinero de ocasión, Chicho Chico, quien lo invitó a trocar la importante suma por la integridad de su hijo Marcelo, que fuera secuestrado en Paraguay y Urquiza, y liberado a los pocos días con todos sus alientos de vida.
Después, los días sumaron algunos años, vestidos finalmente de décadas, y tras un primer loteo, allá por los cincuenta, a cargo de otras manos privadas, la empresa lotea parte de sus terrenos, treinta años después de la instalación del molino.
Pero la vida seguía, y seguían las golondrinas de ojos y labios femeninos, buscando un Capistrano dentro de la gran empresa, ante una contratación extra, por la necesidad ocasional de elevar más la producción; y los gorilas, cargando y descargando las bolsas, para una empresa que trabajaba para la gran empresa, así los fletes podrían, una vez más, poblar lo desnudo de las calles y de las estanterías.
Desnuda empresa de producción, en los duros dias de los setenta, cuando los obreros no abandonaron por largo tiempo sus puestos, decididos a dejar sin tinta una lapicera sanguinaria, que firmaba despidos indiscriminados, munida por detrás de un gerente de ocasión, llamado Rafael Torres, como lo recuerda y seguirá recordando Horacio Grespán, junto a Quiroz, Campaña y otros delegados que el tiempo se llevó.
Desnuda de consultorios de medicina laboral, tras una noche en que un cortocircuito se colara en grupo de chispas indiscretas, sobre la yerba que dormía en busca de su mejor estado, y desatara un incendio que no cargó con vidas, pero sí con grandes pérdidas materiales.
Desnuda de a poco, deshojada en modernidad, por la revolución de nuevas tecnologías que comenzaron por llevarse, primero, las golondrinas; luego, los gorilas, y por último, debido a un plan económico coyuntural estratégico, la gran Empresa a Misiones, y una parte subsidiaria, a la zona oeste de la ciudad.
El tiempo trajo canchas de tenis, comensales almorzando y cenando; un espacio en la nada, y una vez más, obreros que, una mañana de principios de los ochenta, con la piqueta y sus manos, arrastraron el triste final.
Cuentan que durante el transcurso de los años siguientes, un empresario local intentó rugir, sin alcanzar nada más que a dar un zarpazo, que dejó un inmenso hueco en el terreno que hoy suele filtrarse, con el desparpajo de lo trunco, entre los carteles de propaganda que resguardan su enorme no - ser.
De una década a la otra, la nada, para algunos; lo exclusivo, para otros.
Entonces, el rugido fallido se convirtió, de la mano de capitales extranjeros, en la posibilidad de ser un supermercado, con patio de comidas y de sueldos, que para los desocupados resultan lo mismo, ya que se caracterizan por escapar, ambos vocablos, en su cariz concreto, de las mismas mesas.
Pero desde arriba, y no Dios, los que se proclaman dueños de la libertad, dijeron : "yo no te conozco", no puedo cambiar mi fisonomía, mi exclusividad, mi comodidad.
Y cerraron las puertas, de calle Colón, nunca Che Guevara; colocaron sus alarmas, y con sus empleados y sus cámaras, olvidaron lo olvidable, ya que sus derechos comienzan donde terminan los de los demás. Más allá de que unos empuñen la estética y la belleza, y los otros, a - penas, desocupación, hambre, desesperanza y cruel desigualdad.
Y cerraron sus puertas, colocaron sus alarmas, y delante de un pino y una pequeña muralla, cerraron las posibilidades a la nada, con un candado de dolor, una vez más.
Puertas, posibilidades, futuro, pasado... Cerraron todo. Todo, que se transforma con el andar cotidiano, en la crudeza de la nada.
Y la nada, en definitiva, es nada; y nada más....

Francisco de Miranda - Venezuela

Conocido como "el primer criollo universal", Francisco de Miranda recorrió un periplo revolucionario de América a Europa que lo llevaría a participar directamente en los acontecimientos políticos universales de la época, para finalmente convertirse en precursor del sueño de Hispanoamerica libre.

Sus primeras luchas Francisco de Miranda, nacido en Caracas el 28 de Marzo de 1750, es el Precursor de la Independencia de Venezuela e Hispanoamérica. Hijo del canario Sebastián de Miranda Ravelo y de la caraqueña Francisca Antonia Rodríguez. Es el primer venezolano universal. Sus armas las desplegó en tres continentes: África, Europa y América, y fue combatiente activo en los tres acontecimientos más importantes de su época: la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa y la Independencia de Hispanoamérica.
En 1762, inicia estudios de "clase de menores", en la que recibe clases de Latín, Gramática y Catecismo, en la Universidad de Caracas. Poco antes de cumplir los 21 años, se embarca rumbo a España, deseoso de servir en el ejército real, el 25 de enero de 1771.
En Madrid se dedica al estudio de las matemáticas, de los idiomas francés e inglés y de geografía. Empieza a constituir una biblioteca con obras de filósofos y enciclopedistas famosos de la época, varias de ellas prohibidas por la Inquisición. En 1772, solicita del Rey una plaza de oficial en el ejército, y la obtiene. Así empieza su carrera de militar como Capitán del Regimiento de Infantería de la Princesa. Entre 1773 y 1775 presta servicios militares en Madrid, Granada,, Melilla (Norte de África) y Cádiz. Es cuando conoce al coronel Juan Manuel Cajigal, y en Cádiz conoce a quien sería su amigo de toda la vida, John Turnbull. En Cádiz se embarca el 28 de abril de 1780, en la expedición a La Habana. Allí es nombrado Capitán del Ejército de Aragón y Segundo Ayudante del General Cajigal.
En 1781, su conducta en la toma y capitulación de Pensacola, le vale ser ascendido a Teniente Coronel. Cajigal, nombrado gobernador de Cuba, lo envía a la colonia británica de Jamaica entre agosto y diciembre de 1781, para realizar un canje de prisioneros.
En abril de 1782, participa en la expedición naval española que sale de Cuba para conquistar las Bahamas, posesión británica. Como Edecán del general Cajigal, negocia la capitulación de esas islas con el almirante inglés el 8 de Mayo. Tiene que enfrentarse a las intrigas y denuncias: es acusado por el Tribunal Inquisitorial de Sevilla por retención de libros prohibidos y pinturas obscenas. También le acusan de que en junio de 1781, permitió visitar las fortificaciones de La Habana al general inglés John Campbell.
De América a Europa: un periplo revolucionario
Tiene que esconderse para evitar una injusta prisión y se embarca a los Estados Unidos. Aquí llega el 10 de julio de 1783, y su estadía durará casi 18 meses. Se dedica a estudiar el proceso de la Revolución Norteamericana y frecuenta a prominentes ciudadanos, entre ellos a Jorge Washington, Alexander Hamilton, Henry Knox, Samuel Adams y al marqués Gilbert de la Lafayette. Años más tarde escribió: "Aquí fue que, en la ciudad de New York, se formó el proyecto actual de la Independencia y libertad de todo el continente americano, con la cooperación de Inglaterra...".
En diciembre de 1784, se embarca para Inglaterra, siempre con el propósito de conseguir ayuda para independizar Hispanoamérica.
Es una época en que Miranda se dedica a perfeccionar su cultura, forma su personalidad metódica y disciplinadamente en las más variadas ramas del saber. Llega a conocer las principales lenguas de Occidente, traduce del latín y del griego, su curiosidad es insaciable. Se convierte así en la personalidad romántica y universal típica de la época de la Ilustración.
Durante 4 años (1785-1789), emprendió un largo viaje por Europa. Gracias al diario que lleva, dejó tal vez la más completa información sobre el Siglo de las Luces, hasta merecer ser considerado "el mejor memorialista de su tiempo". En ese recorrido visita Holanda, Sajonia, Bohemia, Hungría, casi toda Italia y Grecia, donde describe numerosos lugares de interés histórico, religioso, artístico o social. Pasa al Asia Menor y al Imperio Turco (Constantinopla) y, antes de fines de 1786, se encuentra en Rusia, donde hace amistad con el Príncipe Potemkin.
En Kiev, el 14 de febrero de 1787, es presentado a la Emperatriz Catalina, que hace de él uno de sus predilectos, y le autoriza a usar el uniforme del ejército ruso. Visita Moscú y San Petersburgo; pasa por Finlandia y llega a Estocolmo, donde es recibido por el Rey de Suecia, Gustavo III. Sigue a Oslo y Copenhague. Mientras tanto, el gobierno de Madrid hace vigilar a Miranda, cuya extradición se propone solicitar. Continúa su viaje por Hamburgo, Bremen y Holanda, donde se hace llamar el señor Meroff. Luego va a Bélgica, Alemania, Suiza y el Norte de Italia.
De Ginebra pasa a Lyon (Francia) y el 16 de febrero de 1789 se encuentra en Marsella. Sale para el centro y norte de Francia, hasta París, y regresa a Inglaterra el 18 de junio del mismo año. En Londres, reanuda sus conversaciones con el Primer Ministro William Pitt y Lord Grenville sobre la proyectada emancipación de Hispanoamérica, presentándoles planos y estudios de operaciones militares posibles.
Gloria y prisiones en Francia
Se dirige a Francia, en plena revolución. Llega a París el 23 de marzo de 1792, y entabla enseguida relaciones amistosas con el alcalde de la ciudad y los diputados girondinos. El Ministro de Guerra le ofrece un alto grado en el Ejército Revolucionario. El 1º de septiembre es nombrado Mariscal de Campo, pero explica que ha aceptado ese rango porque piensa promover así la causa de la Independencia de Hispanoamérica. Poco después es Segundo Jefe del Ejército del Norte, cuyo máximo jefe es el General Carlos Dumouriez.
En octubre es ascendido a general de los ejércitos de la República Francesa. El gobierno de París se propone enviarlo a Saint Domingue (Haití), a fin de someter a los esclavos y mulatos que luchan por su libertad y la de su patria, pero Miranda rechaza esa misión. Dumouriez, que ya está traicionando a sus jefes y piensa pasarse al campo monárquico, denuncia a Miranda como responsable de las recientes derrotas sufridas en el campo de batalla.
El 28 de marzo de 1793, está Miranda en París, listo para comparecer ante la Convención y denunciar al traidor Dumouriez. Las rivalidades entre los revolucionarios, sin embargo, lo conducen ante el Tribunal Criminal Revolucionario, cuyo acusador público es el terrible Antonio Fouquier Tinville, quien le dicta auto de detención. Aquí comienza su largo calvario en las prisiones de París: primero en la Conserjería, de donde salen todos los que van a la guillotina, luego La Force, y La Madelonette. Defendido por el abogado Claudio Chauveau-Lagarde, recobra Miranda su libertad el 16 de enero de 1795. Reanuda su vida social y conoce a Napoleón Bonaparte, quien dice de él: "Tiene el fuego mágico en el alma". Perseguido de nuevo por la Convención y el Directorio, es detenido, puesto en libertad, y tiene que vivir en la clandestinidad.
El sueño de Hispanoamérica libre
El 22 de diciembre de 1797 firma, con Pablo de Olavide, la llamada Acta de París, donde asume la representación de la América Meridional Independiente.
En enero de 1798, regresa a Londres, donde reanuda sus gestiones con el primer Ministro Pitt y el gabinete británico, en torno a las operaciones militares en Hispanoamérica. De su intensa actuación en Francia han quedado su nombre en el Arco de Triunfo de París, su retrato en el Palacio de Versalles, y su estatua en el campo de batalla de Valmy. A fines del 98, y comienzos de 1799, Miranda aprovecha el regreso al Nuevo Mundo de varios criollos americanos, para difundir el ideario de la emancipación. Hace imprimir en francés la Carta a los Españoles Americanos, del jesuita peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán. Aún sin el apoyo de Inglaterra y Estados Unidos, piensa viajar a la Isla de Trinidad, con el propósito de promover desde allí la lucha emancipadora. Pero el gobierno inglés le niega el pasaporte, mientras es traicionado por su secretario Luis Duperon.
A principios de 1800, vive en Londres con su ama de llaves, Sarah Andrews, que le dará dos hijos, Leandro y Francisco. Desde allí, le escribe dos cartas a Napoleón, y éste le concede el permiso tácito para que vaya a París, donde arriba el 28 de noviembre de 1800.
Es expulsado de París por algunas intrigas e intereses contrapuestos en el gobierno francés, y al regresar a Londres, en 1801, continúa sus gestiones en pro de la Independencia de Hispanoamérica. Prepara su famoso bosquejo de gobierno provisional y régimen federal, con sus Cabildos, Asambleas provinciales, la Dieta Imperial y la figura de los máximos gobernantes, los Incas. También prepara un reglamento militar, una proclama A los pueblos del Continente Colombiano alias Hispanoamérica y, finalmente, el plan de invasión del Continente.
En 1802, se traslada a la que iba a ser su residencia definitiva en Londres, la casa Nº 27 de Grafton Way, hoy en día propiedad del Estado venezolano. En 1803, a pesar de las promesas del gabinete británico, no puede realizar la expedición que quiere dirigir hacia Trinidad como base de sus operaciones en América.
Al fin, la acción invasora
En 1805, hace sus preparativos para marcharse. Redacta su testamento, nombrando por albaceas a sus amigos John Turnbull y Nicolás Vansittart. Ordena que su archivo Colombeia sea trasladado a Caracas, lega sus clásicos griegos y latinos a la Universidad de Caracas y sus demás bienes situados en Caracas, Londres y París a sus hermanas y sobrinos, para que sean aplicados a la educación de su hijo Leandro, y para su mujer Sarah Andrews.
Después se embarca rumbo a los Estados Unidos; visita al Presidente Thomas Jefferson y al Secretario de Estado James Madison, quienes lo oyen pero no se comprometen formalmente en la expedición que está preparando. Miranda, con la ayuda de algunos amigos, logra armar el bergantín "Leander" -el mismo nombre de su hijo-, y zarpa para Jacmel, Haití, el 2 de febrero de 1806. En el puerto haitiano, se le unen las goletas "Bee" y "Bacchus". El 12 de marzo ondea por primera vez la bandera tricolor (amarillo, azul y rojo) creada por él, en el mástil del "Leander" anclado en la Bahía de Jacmel, y se dispone a invadir tierra firme por Ocumare. El 28 de abril ocurre el combate naval frente a Ocumare: los navíos españoles obligan al "Leander" a retirarse y capturan a las goletas "Bee" y "Bacchus", con 60 prisioneros, 10 de los cuales son condenados a muerte.
Miranda no se da por vencido, y luego de reagruparse en Trinidad, desembarca en la Vela de Coro el 3 de agosto de 1806, toma el fortín, iza la bandera tricolor, y entra en Coro el 4 de mayo. La población reacciona con frialdad, muchos evitan comprometerse, y otros prefieren huir al campo. Luego de 10 días de inactividad, Miranda decide abandonar Coro: pasa a Aruba y vaga por algunas islas del Caribe, antes de regresar a Inglaterra, falto de apoyo.
El 31 de diciembre de 1807, regresa a Inglaterra y reinicia sus gestiones ante el gabinete británico durante los primeros meses de 1808. Logra que los ingleses armen una expedición americana al mando de quien será más tarde el duque de Wellington, pero la invasión de España por Napoleón altera los planes. A Miranda sólo le queda el recurso de redactar un periódico y escribir hojas de agitación a los Cabildos y a personajes criollos de Caracas, Buenos Aires y otras poblaciones incitándoles a formar Juntas de Gobierno Independientes.
Su aporte a la independencia de Venezuela
En este predicamento le sorprenden los sucesos de Caracas de abril de 1810. El 14 de julio de 1810, arriban a Londres los comisionados de la Junta Suprema de Gobierno de Caracas, Simón Bolívar, Luís López Méndez y Andrés Bello. Gracias a sus numerosos contactos con gobernantes y personalidades, la comisión venezolana despliega una gran actividad diplomática. Bolívar y López Méndez (que es familiar suyo) lo persuaden de regresar a su ciudad natal. El 10 de diciembre de 1810, después de hacer escala en Curazao, llega a La Guaira, donde es recibido personalmente por Simón Bolívar, en medio del júbilo de la población. Días después, Miranda es nombrado Teniente General de los Ejércitos de Venezuela. Figura entre los principales promotores de la Sociedad Patriótica y, en 1811, se incorpora al Congreso Constituyente.
En las sesiones del Congreso, Miranda está al lado de los sostenedores de la inmediata declaración de independencia, proclamada el 5 de julio de 1811. La nueva República adopta como pabellón nacional la bandera tricolor traída por Miranda en 1806.
La República vive días azarosos. Hay discordias internas, fracasan muchas medidas económicas como la del papel moneda, y comienzan las conspiraciones por el restablecimiento del dominio español. Coro se levanta, otro tanto lo hace Valencia en julio de 1811. Contra la sublevación valenciana, el Ejecutivo designa a Miranda como Jefe del Ejército. El alzamiento es aplastado.
Al suscribir la Constitución Federal, Miranda expresa algunas reservas porque la considera poco adecuada a las circunstancias de la República naciente.
La situación empeora. En 1812, a raíz del terremoto que destruye buena parte de Caracas y otras ciudades, aumenta la amenaza de insurrecciones de los descontentos españoles y de muchas cuadrillas de esclavos de las haciendas cercanas. Desde Occidente, un arrojado capitán español, Domingo Monteverde, logra levantar un ejército que avanza hacia la Capital. Miranda recibe, entonces, del Ejecutivo Federal poderes dictatoriales, como Generalísimo, Jefe de Tierra y Mar de la Confederación de Venezuela.
Miranda traza su plan de operaciones, confiando en que el tiempo le permitirá imponer la disciplina necesaria en las bisoñas tropas republicanas, y ver desgastarse al enemigo, falto de pertrechos y abastecimientos. Pero, las intrigas de buena parte del mantuanaje criollo, la oposición que encuentra hacia varias de sus actitudes políticas, el temor sembrado en la población por el fanatismo religioso, la desorganización e indisciplina entre las fuerzas armadas que le hacen perder principalísimas posiciones como la plaza de Puerto Cabello, lo llevan a la arriesgada decisión de proponer a su contendiente español Monteverde la suscripción de un armisticio y una eventual capitulación. Monteverde, en realidad, no cumple lo pactado, desata el terror, y un grupo de patriotas, entre los cuales se cuentan Simón Bolìvar y Miguel Peña, deciden aprehender a Miranda, cuando éste se proponía embarcarse para Curazao a fin de organizar la reconquista republicana desde Cartagena.
Las autoridades españolas lo remiten prisionero al castillo de Puerto Cabello. Resultan inútiles sus peticiones a la Real Audiencia de Caracas en solicitud del cumplimiento de los acuerdos de capitulación. Por el contrario, es llevado a la fortalzeza de El Morro en Puerto Rico, y a fines de 1813 conducido a España, donde es encerrado en un calobozo del arsenal de La Carraca, cerca de Cádiz.
Aislado totalmente del mundo exterior, Miranda sufre un ataque de apoplejía, que lo paraliza y termina por causarle la muerte en la madrugada del 14 de julio de 1816. Sus restos fueron sepultados en una fosa común.
Francisco de Miranda quedó para la eternidad como uno de los precursores más sobresalientes del concepto de América como unidad, vale decir, como motor de una unidad de lucha, como elemento nítido de una estrategia planetaria. Es el primero que logra la perspectiva justa, la visión exacta y propone un nombre cabal, Colombia, el continente Colombiano. La razón de su vida: "La Independencia y Libertad del Continente Colombiano".

OMAR TORRIJOS HERRERA (1929-1981, PANAMÁ)

Nació el 13 de febrero de 1929 en Santiago de Veraguas. Se formó en escuelas militares de El Salvador, Estados Unidos y Venezuela. Cuando era teniente coronel de la Guardia Nacional, tomó parte en el golpe militar que derrocó al presidente Arnulfo Arias en 1968. Con una nueva Constitución se desarrolló un gobierno militar y nacionalista, dirigido por Torrijos que asumió simultáneamente la presidencia del Gobierno y la jefatura de la Guardia Nacional, única fuerza armada del país, con funciones de ejército y policía. Partidario de la vía militar hacia el socialismo, estableció relaciones con Cuba y buscó la alianza de México, Venezuela y Colombia. En 1973 consiguió una resolución favorable de las Naciones Unidas para la recuperación de la Zona del Canal y más tarde firmó dos tratados (1977 y 1978) con Estados Unidos para su devolución en 1999. En 1978 abandonó la presidencia del Gobierno pero, continuó como general jefe de la Guardia Nacional, hasta morir en un accidente aéreo ocurrido el 31 de julio de 1981 en que se asegura intervino la CIA.

Omar Torrijos, símbolo de la resistencia ante el poder neocolonial de EEUU, como jefe de gobierno con poderes especiales, gobernó durante seis años y mantuvo posiciones democráticas en política interna, de no alineación en la esfera internacional, de comprensión y solidaridad con la Revolución Cubana y con la lucha armada del movimiento sandinista en Nicaragua. Al morir, a los 53 años, era Comandante en Jefe de la Guardia Nacional, único cuerpo armado en ese entonces en el país. Torrijos rompió con la tradicional hegemonía de los grupos dominantes, lo que en ese país llaman los ''rabiblancos'', y buscó su legitimidad en el apoyo de las clases populares.
Aprobó una nueva Constitución que refrendó el establecimiento de una Asamblea Nacional, compuesta por representantes de las comunidades. La iniciativa en el órgano legislativo pasó a manos de los sectores más marginados de la población.
El líder panameño logró que el Consejo de Seguridad de la ONU se reuniera en su país en marzo de 1973, para discutir lo relativo al Canal. El Consejo, en su mayoría, se pronunció en favor de las exigencias panameñas y exhortó a Washington a revisar su tratado con Panamá. Pero, aplicando el veto, EEUU rechazó la resolución propuesta en torno al Canal.
Aunque Torrijos busca que la lucha de liberación no implique un alto costo social para su pueblo, manifiesta que el mayor terror del mismo es que la incomprensión del Congreso de EEUU obligue a su país a recurrir a la violencia. Porque está convencido de que “de no haber un arreglo satisfactorio” para su nación pasará algo inevitable: “Vendrá por combustión espontánea una explosión del pueblo panameño”. Y ante esa perspectiva, declara que a la Guardia Nacional y a él como su Jefe le quedan dos caminos: “Aplastar esa rebelión patriótica del pueblo o conducirla”, concluyendo así: “Y yo no la voy a aplastar”.
En septiembre de 1977, en Washington, se firmaron los acuerdos Carter-Torrijos, según los cuales, a partir del 31 de diciembre de 1999, el Canal sería devuelto en propiedad plena e incondicionalmente a Panamá.
Torrijos creó el Centro Financiero Internacional. Recuperó más de 30 mil millones que vale el Canal con las áreas revertidas y 200 millones anuales que recibe el país por el uso del Canal. Graduó a muchos maestros becados para erradicar el analfabetismo; abrió caminos de penetración por todos los campos del interior, donde inclusive hizo desaparecer las carretas.
Construyó el Gimnasio Nuevo Panamá, el Estadio Revolución, el Aeropuerto de Tocumen, Atlapa, el edificio de La Lotería, la autopista de Panamá-La Chorrera; creó el Puerto Pesquero de Vacamonte, el oleoducto en Chiriquí, el Centro Bancario Nacional; construyó Cemento Bayano, el Ingenio La Victoria; estatizó lo que era la Compañía Fuerza y Luz, creando el Instituto de Recursos Humanos y Electrificación (IRHE) y el INTEL; creó el Banco de Desarrollo Agropecuario, el MIDA, el Ministerio de Planificación y Política Económica, el Instituto de Mercadeo Agropecuario; hizo el Ingenio Felipillo, las hidroeléctricas de La Yeguada y Bayano, la DIGEDECOM; amplió la Zona Libre de Colón, el Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (IFARHU), el INDE, la piscina Patria.
Consolidó un liderazgo personal que lo llevó a presentar la lucha panameña de reivindicación soberana en los países del Tercer Mundo, en los Países No Alineados en SribLanka, en Europa. Se reunió con todos los líderes mundiales: Yossi Bross Tito, en Yugoslavia; Omar Kadafi, en Libia; Yaser Arafat, en Palestina; Felipe González, en España; François Mitterrand, en Francia. Fue el primero en el mundo en reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática.

Un candidato japonés promete "risa y felicidad"

Mac Akasaka, líder y guía terapéutico del Partido de la Sonrisa, ofrece un programa electoral de lo más extraño. Y no es el único

Partidos inspirados en manuales de autoayuda y la religión o fuerzas que buscan provocar la risa y conseguir la felicidad son las otras opciones que se presentan a las elecciones generales del día 30 en Japón.
A
Por lo pronto por acá...
TODO LO CONTRARIO





Chupacabras, Hombre lobo o Alien: “algo raro pasa” en Santa Fe

En Santa Fe aparecieron varios animales con cortes de rostro, entre otros de diferente tipo. Según narró el Cabezón, veterinario de la Patria. Dijo que le “llamó la atención la perfección, así que un animal no es, aunque se le parezca bastante.

martes, 18 de agosto de 2009

Reutemann dijo que el mejor candidato para 2011 es Duhalde

Desde Rafaela, el Lole sostuvo que si se postulara el bonaerense sería un "bálsamo" para el PJ. Así, buscó zafar de la presión que le puso el propio ex presidente para que se defina

¿Y POR QUÉ NO ANIBAL LECTER?

domingo, 16 de agosto de 2009

CLARÍN no pudo y finalmente cayó DERROTADO.

Perdió por 6-7 (4-7), 7-6 (7-3) y 6-1 ante el escocés Murray, quien desde mañana será el número 2 del mundo. El tandilense, que llegaba extenuado por dos semanas muy intensas, logró mantener la paridad hasta que su físico dijo basta.
a
a
NOTA: donde dice Clarín debería decir Del Potro

sábado, 15 de agosto de 2009

AGUSTIN FARABUNDO MARTÍ (1893-1932) - EL SALVADOR

Nació, el 5 de mayo de 1893 , hijo de Pedro Martí y Socorro Rodríguez. Sexto hijo de un total de 14, Agustín creció en medio de las faenas agrícolas. Se recibe de bachiller en 1913, a los 20 años de edad de un colegio salesiano e ingresa a la Universidad Nacional en la carrera de Jurisprudencia y Ciencias Sociales. Sus primeras acciones políticas lo ubican trabajando contra el régimen oligárquico de las familias Meléndez-Quiñónez, dinastía que gobernará El Salvador por cruentos 14 años. Por organizar un acto en apoyo a la Asociación de Estudiantes Unionistas, grupo guatemalteco que exigía el fin de la dictadura de Estrada Cabrera en ese país, es encarcelado en Zacatecoluca. En 1920 es deportado a Guatemala y allí continúa sus estudios en la Universidad de San Carlos.
En Guatemala estudia y trabaja. Como simple obrero, jornalero o peón, aprende a compartir el sufrimiento de los explotados. En un país, donde la mayoría de la población es indígena, Martí se compromete con sus luchas e incorpora conocimientos de la lengua quiche. Siendo perseguido por los dueños de las plantaciones de café, Farabundo debe partir temporalmente a México, donde se relaciona con el movimiento obr
ero y estudia la revolución agrarista de 1910.
En 1925, se funda en Guatemala el Partido Comunista Centroamericano. El surgimiento del partido tuvo su origen en el interés de intelectuales y obreros guatemaltecos en dar continuidad al primer movimiento político de izquierda que se inició en la década de 1920, el cual fue vital para la caída del dictador Manuel Estrada Cabrera. El gobierno dictatorial de Jorge Ubico se encargó de aplastar la organización; no obstante, se puede considerar la primera manifestación de la clase obrera por lograr su organización política. Martí ocupó allí el cargo de secretario del exterior del Partido Comunista Centroamericano.
Es deportado a El Salvador, y de El Salvador a Nicaragua por órdenes del presidente Alfonso Quiñónez. A los pocos días regresa clandestinamente a El Salvador a seguir organizando a los trabajadores. Desde 1925 hasta 1928 Martí trabaja junto a la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador.
En 1928 Martí viaja a New York, donde toma contacto con la dirección central de la Liga Antiimperialista de las Américas, que le encargará viaja
r a Nicaragua como su representante ante Augusto César Sandino. De los Estados Unidos partirá hacia Las Segovias a luchar junto al “General de Hombres Libres”, con él, alcanza el grado de coronel del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional. Farabundo Martí mostró en los hechos su arrojo antiimperialista, tanto con el fusil como con la pluma. Fue miembro del Estado Mayor Internacional de Sandino, y Secretario Privado del héroe nicaragüense. En ocasión que los invasores yanquis bombardeaban persistentemente las posiciones sandinistas, Martí, en actitud de coraje y decisión, dejó la máquina de escribir para empuñar el fusil, diciendo indignado: "cuando la historia no se puede escribir con la pluma, se escribe con el rifle". Acto seguido se parapetó en la enramada de un árbol de la selva para abrir fuego contra los aviones yanquis.
Tiempo más tarde, ya en México, Martí pasa a ser líder latinoamericano del Socorro Rojo Internacional. Esta organización había nacido en los años veinte por impulso de la III Internacional para enfrentar al fascismo entonces incipiente. Entre sus dirigentes formaron parte mujeres antifascistas tan conocidas como la alemana Clara Zetkin, la italiana Tina Modotti y la rusa Elena Stasova. El Socorro Rojo Internacional entronca, entonces, directamente con la historia del movimiento comunista y antifascista internacional, alcanzando pronto un gran desarrollo en todo el mundo, en el apoyo político, jurídico y económico a todos los presos políticos y perseguidos, sin diferencias ideológicas partidistas.
En 1930 Martí regresa a El Salvador y funda junto a otros compañeros el Partido Comunista Salvadoreño, partido que rápidamente se pone a la cabeza de los trabajadores y campesinos, descontentos con los regímenes oligárquicos de entonces. Sufriendo deportaciones y persecuciones Farabundo liderizará la insurrección popular de 1932.
Aquel año, El Salvador presenta una administración corrupta, una sociedad en crisis, un pueblo descontento y una economía casi en quiebra, derivada de los bajos precios internacionales del café y de los efectos de la Gr
an Depresión estadounidense de 1929. El 2 de diciembre de 1931, el corrupto e incapaz régimen del Partido Laborista, encabezado por el ingeniero Araujo, fue derrocado para asumir la presidencia el dictador Maximiliano Hernández Martínez, quien lo detentará por espacio de trece años, hasta mayo de 1944.
Los comicios fraudulentos de enero del '32 fueron el factor detonante del estallido social. Varios sitios de votación fueron suspendidos en poblaciones en las que el Partido Comunista tenía fuerte presencia. La insurrección comenzaba.
Los días 18 y 19 se produjeron frustrados asaltos al Cuartel de Caballería por las fuerzas insurrectas. El gobierno decreta el Estado de Sitio y la ley marcial. Se implanta la censura estricta en la prensa.
Los siguientes días los alzamientos y combates se suceden en todo El Salvador. Miles de campesinos, obreros y trabajadores, portando machetes y algunos pocos fusiles “Mauser” asaltan cuarteles, guarniciones policiales, oficinas municipales, telégrafos, almacenes y fincas de terratenientes.

Las “tartamudas” del Ejército y la Guardia Nacional no se hacen esperar. Entre los días 24 y 25, las fuerzas militares gubernamentales entran en Nahuizalco, Juayúa, Ahuachapán y Tacuba. Mientras tanto, los norteamericanos e ingleses movilizaban buques de guerra para prestar apoyo al general Hernández Martínez; proponiéndole un desembarco de tropas en La Libertad para ayudar en la represión. Con toda la soberbia del dictador sanguinario, Hernández Martínez, una vez que se cerciora del éxito de las “Operaciones de Pacificación”, envía a los almirantes yanquis e ingleses un telegrama que con el siguiente texto: “En saludo a honorables comandantes declaramos situación absolutamente dominada fuerzas gobierno El Salvador. Garantizadas vidas propiedades ciudadanos extranjeros acogidos y respetuosos leyes de la República. La paz está establecida en El Salvador. Ofensiva comunista desechada sus formidables núcleos dispersos. Hasta hoy cuarto día de operaciones están liquidados cuatro mil ochocientos comunistas”.
La insurrección había sido barrida a sangre y fuego. El 31 de enero, un consejo de guerra presidido por el general Manuel Antonio Castañeda juzgó y cond
enó a Agustín Farabundo Martí y a los líderes estudiantiles Alfonso Luna Calderón y Mario Zapata a morir fusilados en el Cementerio General de San Salvador, previo traslado desde sus celdas en la Penitenciaría Central. Allí cayeron, bajo las balas asesinas del pelotón de fusilamiento, con la dignidad de los héroes revolucionarios, Farabundo Martí y sus compañeros.
Según distintos historiadores el saldo de la rebelión de 1932 fue de entre 5000 a 30.000 muertos. El viernes, 5 de febrero, en El Diario de El Salvador aparece el siguiente titular en primera plana: "Los Cadáveres Sepultados a Escasa Profundidad son un Peligro para la Salud. Los cuervos, cerdos y gallinas los desentierran para luego devorarlos". Y sigue la macabra crónica: “Actualmente en el departamento de Sonsonate y en muchos lugares de Ahuachapán y algunos de Santa Ana la carne de cerdo ha llegado a desmerecerse de tal manera, que casi no tiene valor. Por el mismo camino va la de res y las aves de corral. Todo se debe a que los cerdos comen en grandes cantidades la carne de los cadáveres que en los montes han quedado. La gente, por intimación, se está negando también a comer la carne de res y aves de corral. Desde luego, ellos tienen razón; pero en cambio, esta industria está sufriendo fuertes golpes”. A la oligarquía salvadoreña sólo le preocupaba los “fuertes golpes que estaban sufriendo los empresarios”.
Sheila Candelario, en su obra Patología de una insurrección; la
Prensa y la matanza de 1932, cita el siguiente comentario: "El alzamiento del 32 dejó profundas huellas en la conciencia de todos los salvadoreños. La población india prácticamente dejó de ser la misma como resultado de la matanza, sobre todo porque de ahí en adelante existió el temor de mostrarse como 'indio'. El idioma, la vestimenta y las costumbres de los indios pasaron a ser formas peligrosas de identificarse y fueron reemplazadas por otras menos evidentes...".
Farabundo Martí vive hoy en la lucha del pueblo salvadoreño. Revolucionario cabal, patriota de la Patria Grande, salvadoreño, centroamericano y latinoa
mericano caribeño, Farabundo es un ejemplo de constancia, sacrificio y solidaridad. Allí está él, junto a Sandino, Bolívar, San Martín, Morazán, Artigas y tantos otros. Es seguro que, en el próximo triunfo del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, se lo verá a él, confundido y alegre con el pueblo salvadoreño, festejando, sonriendo y también dispuesto a comenzar nuevos combates. Porque como bien dijo el poeta cubano: “Y colosal se eleva y borda con mil estrellas Farabundo”.

CAMILO TORRES - COLOMBIA

Jorge Camilo Torres Restrepo nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929. Sus padres fueron Calixto Torres Umaña, prestigioso médico, e Isabel Restrepo Gaviria. De familia acomodada, burguesa y liberal. Vivió junto con su familia en Europa, entre 1931 y 1934. En 1937, el matrimonio se disolvió, y Camilo pasó a vivir con su madre y su hermano Fernando.
Se graduó como bachiller en el Liceo Cervantes en 1946. Luego de estudiar un semestre de derecho en la Universidad Nacional de Colombia, ingresó al Seminario Conciliar de Bogotá, donde permaneció siete años, tiempo durante el cual Camilo se comenzó a interesar por la realidad social, creando un círculo de estudios sociales, junto con su compañero Gustavo Pérez. Como cristiano, se sintió atraído por el tema de la pobreza y la justicia social.
Camilo se ordenó como sacerdote en 1954, y luego viajó a Bélgica a estudiar
sociología en la Universidad de Lovaina. Durante su estadía en Europa, hizo contacto con la Democracia Cristiana, el movimiento sindical cristiano, y con los grupos de resistencia argelina en París, factores que lo llevaron a acercarse a la causa de los oprimidos. Fundó con un grupo de estudiantes colombianos de la universidad el ECISE (Equipo colombiano de investigación socioeconómica).
En 1958 se graduó como sociólogo con el trabajo “Una aproximación estadística a la realidad socioeconómica de Bogotá” (publicado en 1987 como “La proletarización de Bogotá” ), que fue uno de los pioneros en sociología urbana del país. En 1959 regresó a Bogotá y fue nombrado capellán de la Universidad Nacional. Allí, junto con Orlando Fals Borda, fundó la Facultad de Sociología en 1960, a la que estuvo vinculado como profesor.
Sus investigaciones sociológicas iniciadas con su tesis de grado lo llevaron a familiarizarse con las estruc
turas sociales tanto urbanas como rurales. Fundó el Movimiento Universitario de Promoción Comunal (MUNIPROC), y desarrolló trabajos de investigación y de acción social en barrios populares y obreros de Bogotá, como el barrio Tunjuelito. Como capellán, introdujo en Colombia muchas de las reformas del II Concilio Vaticano, como dar la misa de frente y no de espaldas, y decirla en español y no en latín. Pregonó que el problema no era rezar más sino amar más.
En 1961 empezó a tener problemas con el cardenal Concha Córdoba, quien no veía con buenos ojos las labores de Camilo. La situación fue tornándose espinosa, hasta que el prelado lo destituyó de su cargo de capellán, de los trabajos académicos y de las funciones administrativas que tenía en la Universidad Nacional.
Colaboró con la investigación dirigida por Germán Guzmán, publicada como “La violencia en Colombia” (1962, segundo tomo 1964). En 1963 presentó el ensayo “La violencia y los cambios socioculturales en las áreas rurales colombianas”, en el primer Congreso Nacional de Sociología. Hizo parte del Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (INCORA) y la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP). Presionado por el alto clero, en 1965 renunció al sacerdocio.
Ése año, planteó una plataforma para un movimiento de unidad popular, gestando así a la fuerza política “Frente Unido del pueblo”. Desarrolló numerosas manifestaciones y actos públicos, y publicó el semanario “Frente Unido”. Igualmente hizo contacto con el Ejército de Liberación Nacional,
conformado en 1964, con el que acordó la continuación de la agitación política en las ciudades, y su posterior ingreso a la organización cuando se considerase necesario.
El segundo semestre de 1965 Camilo trabaja en el impulso al Frente Unido y en la publicación del semanario del movimiento (el “Frente Unido”). Camilo llenó las plazas públicas y tuvo un vertiginoso ascenso político. Ratificó el abstencionismo como posición revolucionaria.
Luego del hostigamiento y la persecución estatal, se vinculó en noviembre al ELN, y lanzó la “Proclama a los colombianos”. En su primer combate, el 15 de febrero de 1966, murió en combate en Patiocemento, Santander. Sus restos mortales fueron sepultados en algún lugar clandestino, desconocido hasta el momento.
Pensamiento político
Camilo formó parte de una iglesia contestataria internacional que se desarrolla en la década de 1960, convirtiéndose en una de sus figuras principales. El cristianismo bien entendido suponía, para Camilo, la creación de una sociedad justa e igualitaria. Esto lo tradujo como la obligación de hacer una profunda revolución, que despojara del poder a los ricos y explotadores (la oligarquía), para darle paso a una sociedad socialista.
Los principales planteamientos de Camilo Torres pueden sintetizarse en las siguientes ideas en torno a la situación nacional: para transformar el país y lograr el bienestar de la clase popular es necesario liberar al país del imperialismo norteamericano y de la oligarquía que sirve a sus intereses; es necesaria la fusión, la movilización y la vinculación de los sectores pobres de la población a la lucha por la construcción de un nuevo Estado. Por esto, debe generarse la unidad del movimiento revolucionario y opositor, aglutinando a las masas oprimidas del país; debe tenerse la convicción de llevar la lucha hast
a el final afrontando todas las consecuencias; y por último, los cristianos no solamente tienen la posibilidad de participar en la revolución, sino que tienen la obligación de hacerlo (“el deber de todo cristiano es ser revolucionario, y el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”).
Otro elemento fundamental en el pensamiento de Camilo lo constituyó su esfuerzo por conciliar el cristianismo con el marxismo, impulsando un nuevo tipo de sociedad de carácter socialista y cristiano, basado en la justa distribución de la riqueza. “Los marxistas luchan por la nueva sociedad, y nosotros, los cristianos, deberíamos estar luchando a su lado”.
Todo este proceso debe ser desarrollado, como lo plantea Camilo, a partir de la acción popular, combinando la actividad política con la militar, y llevando a cabo labores políticas y organizativas a partir de las bases, es decir, en estrecha relación con el pueblo.
La formación del pensamiento político de Camilo estuvo marcado por varias etapas. En primer lugar, tuvo una formación cristiana católica, pero siempre estando vinculado a la realidad social, y a la situación de pobreza de la población colombiana. Posteriormente viajó a Europa donde se formó como sociólogo, pero también donde hizo con
tacto con el mundo socialista y el movimiento obrero.
A su regreso a Colombia, Camilo se planteó complementar sus esfuerzos por el bienestar de los pobres con la actividad científica e investigativa, a partir de sus conocimientos de sociología. En este sentido, desarrolló proyectos de acción social y comunitaria, en los que puso el saber sociológico al servicio de los sectores pobres.
Pero sus labores fueron truncadas y entorpecidas por la burocracia gubernamental y el régimen político, factor por el cual Camilo pasó a participar en el campo político, oponiéndose al sistema del Frente Nacional (1958-1974) en el que los partidos tradicionales, el liberal y el conservador, se repartirían el poder milimétricamente, excluyendo a los demás sectores políticos. En esta perspectiva, Camilo gestó e impulsó el “Frente Unido del pueblo”, en el que buscaba aglutinar a todas las fuerzas políticas revolucionarias y de oposición en torno a la “Plataforma del Frente Unido”, que constaba de diez puntos, los cuales hacían referencia a: reforma agraria, reforma urbana, planificación, política tributaria, política monetaria, nacionalizaciones, relaciones internacionales, salud, familia y fuerzas armadas.
La incapacidad de lograr cambios auténticos y profundos por medios pacíficos y legales, llevó a Camilo a plantearse la necesidad de la lucha armada como medio para el establecimiento de un nuevo estado y una nueva sociedad, de carácter socialista. Por ello se vinculó al ELN, donde esperaba alcanzar la realización de la revolución en Colombia, hasta que cayó muerto e
n su primer combate.*
Su ejemplo inspiró a movimientos de sectores cristianos como el grupo “Golconda”, o el caso chileno de “Sacerdotes para el socialismo”, impulsor del ascenso de Salvador Allende, y a personalidades como el padre Ernesto Cardenal, participante de la rebelión sandinista en Nicaragua, y en general, a las comunidades eclesiales de base, que conformaron una nueva iglesia latinoamericana comprometida con el cambio revolucionario, originándose la corriente conocida como la “teología de la liberación”.
Igualmente, el ejemplo de Camilo fue retomado por sacerdotes comprometidos que se vincularon a la lucha armada, como los casos de los españoles Domingo Laín y Manuel Pérez, que morirían combatiendo con el ELN. (Pérez llegó a ser coman
dante político de la organización, hasta que murió por una enfermedad en 1998).
Hoy en día, su ejemplo se mantiene en la lucha revolucionaria que mantiene el Ejército de Liberación Nacional desde hace 38 años, y su pensamiento perdura en estudiantes, obreros y campesinos de toda Colombia y América Latina